En la Puna argentina, donde existen numerosos proyectos mineros a gran altura, estas condiciones deben ser consideradas desde la etapa de diseño.
Electricidad a 4000 metros de altura: ¿qué cambia cuando trabajamos en la Puna?
Cuando pensamos en electricidad, solemos imaginar que las condiciones del entorno tienen poca importancia. Un motor de 380 V sigue siendo un motor de 380 V y un cable continúa conduciendo corriente de la misma manera.
Pero cuando una instalación eléctrica se encuentra a 3.000, 4.000 o incluso más metros sobre el nivel del mar, el entorno cambia de manera significativa.
En la Puna argentina, donde existen numerosos proyectos mineros a gran altura, estas condiciones deben ser consideradas desde la etapa de diseño. La menor presión atmosférica, las temperaturas extremas, la radiación solar, los vientos, el polvo y las grandes distancias entre equipos pueden modificar las condiciones de funcionamiento de una instalación.
La electricidad no funciona con otras leyes en la altura. Lo que cambia son las condiciones en las que trabajan los equipos eléctricos.
Menos aire, menos capacidad de refrigeración
Uno de los primeros efectos de la altura está relacionado con algo tan cotidiano como el aire.
A medida que aumenta la altitud, disminuyen la presión atmosférica y la densidad del aire. Esto significa que un determinado volumen de aire contiene menos masa y, por lo tanto, tiene menor capacidad para transportar calor.
Esto es especialmente importante en equipos que dependen del aire para refrigerarse.
Motores eléctricos, transformadores secos, variadores de frecuencia, fuentes de alimentación y otros equipos pueden experimentar un aumento de temperatura cuando trabajan a gran altura.
Por eso, muchos fabricantes establecen una altitud de referencia —frecuentemente 1.000 metros sobre el nivel del mar— a partir de la cual es necesario verificar las condiciones de funcionamiento y, en determinados casos, aplicar un derating (derrateo), es decir, reducir la capacidad admisible del equipo.
Por ejemplo, ABB señala que determinados transformadores secos ventilados requieren una reducción de su potencia admisible a partir de los 1.000 metros debido a la disminución de la densidad del aire y de la eficiencia de refrigeración.
¿La electricidad viaja peor por los cables?
Sin embargo, cuando hablamos de instalaciones industriales, la longitud del tendido sí importa, y mucho.
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caída de tensión;
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pérdidas de energía;
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calentamiento del conductor;
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capacitancia distribuida del cable;
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efectos electromagnéticos;
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y, en el caso de motores alimentados mediante variadores de frecuencia, fenómenos asociados a los pulsos de alta frecuencia generados por el variador.
Variador de frecuencia + motor: cuando la distancia empieza a importar
Cuando el cable entre el variador y el motor es largo, las características eléctricas del propio cable comienzan a tener mayor importancia. Pueden aparecer reflexiones de tensión, corrientes capacitivas y problemas de compatibilidad electromagnética.
La altura también afecta al aislamiento eléctrico
El aire funciona como aislante eléctrico. Pero su capacidad para soportar un determinado campo eléctrico depende, entre otros factores, de su presión y densidad.
A mayor altura hay menos moléculas de aire entre dos puntos.
Esto puede afectar el comportamiento de las descargas eléctricas y de los arcos eléctricos, especialmente en instalaciones de mayor tensión.
Por eso, las distancias de aislamiento que resultan adecuadas a nivel del mar no necesariamente pueden trasladarse directamente a una instalación ubicada a 4.000 metros.
La IEC 60664-1 contempla expresamente la corrección de las distancias de aislamiento para equipos instalados a mayores altitudes. Su edición vigente indica que los criterios estándar se aplican hasta 2.000 metros y proporciona orientación para instalaciones situadas por encima de esa altura.
En instalaciones de media tensión, este aspecto adquiere todavía mayor importancia. Las distancias en aire y los niveles de aislamiento de conductores, aisladores y partes energizadas deben evaluarse teniendo en cuenta las condiciones atmosféricas y la altitud del lugar. En estos casos, la coordinación de aislamiento se analiza de acuerdo con las normas aplicables al nivel de tensión y al tipo de equipamiento, como la serie IEC 60071 y las normas IEC 62271 para aparellaje de media y alta tensión.
A 4.000 metros, el sol también es parte del problema
En la Puna, la radiación solar y, particularmente, la radiación ultravioleta representa otro factor ambiental que debe tenerse en cuenta.
La región presenta niveles elevados de radiación UV. De hecho, existen estudios específicos realizados en localidades de la Puna, como Tolar Grande, a unos 3.560 metros sobre el nivel del mar, que analizaron estadísticamente la radiación UV de la zona.
Además, el propio Estado argentino desarrolló recomendaciones específicas sobre exposición a radiación ultravioleta para la actividad minera en altura en la Puna.
¿Y qué tiene que ver esto con una instalación eléctrica?
Mucho.
La radiación UV puede degradar con el tiempo determinados materiales plásticos y polímeros utilizados en:
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cubiertas de cables;
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canalizaciones;
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bandejas y accesorios;
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cajas;
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prensaestopas;
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sellos;
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aislantes;
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bridas y elementos de fijación.
Con electricidad a 4000 metros de altura ¿Cable al aire libre o canalización?
La respuesta no es simplemente "en altura hay que poner cañería".
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radiación solar;
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impactos;
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abrasión;
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polvo;
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viento;
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esfuerzos mecánicos;
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animales;
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tránsito de personas o vehículos.
Diseñar para la altura no es simplemente "hacer lo mismo, pero más grande"
Al proyectar una instalación en altura es necesario evaluar, entre otros aspectos:
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Altitud→ afecta la refrigeración y el comportamiento del aislamiento en aire.
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Temperatura→ modifica la capacidad de conducción de los cables y el funcionamiento de los equipos.
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Longitud de los tendidos→ influye en caída de tensión, pérdidas y, en sistemas con variadores, en fenómenos asociados al cableado del motor.
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Radiación UV→ puede acelerar el deterioro de materiales expuestos al exterior.
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Polvo y contaminación→ pueden afectar equipos, ventilación y superficies aislantes.
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Viento y condiciones mecánicas→ deben considerarse en tendidos, bandejas y estructuras.
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Descargas atmosféricas→ requieren evaluar el riesgo de rayos y definir, según corresponda, medidas de protección contra el rayo, puesta a tierra, equipotencialidad y protección contra sobretensiones.
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Características del equipo→ motores, variadores, transformadores y demás componentes deben verificarse para la altitud y temperatura reales de operación.
Fuente: PyP Electricidad