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El peligro oculto en las instalaciones eléctricas: Por qué exigir cobre puro y rechazar el cable "Alu-Cobre"

En la búsqueda de reducir costos en obras y reformas, ha proliferado la venta de cables conductores de "Alu-Cobre" (CCA, por sus siglas en inglés Copper-Clad Aluminum). Presentados engañosamente como una alternativa económica, estos cables representan un riesgo gravísimo para la seguridad y el patrimonio, y su uso está terminantemente prohibido por las normativas vigentes.
28/09/2026

En la búsqueda de reducir costos en obras y reformas, ha proliferado la venta de cables conductores de "Alu-Cobre" (CCA, por sus siglas en inglés Copper-Clad Aluminum). Presentados engañosamente como una alternativa económica, estos cables representan un riesgo gravísimo para la seguridad y el patrimonio, y su uso está terminantemente prohibido por las normativas vigentes.

 

¿Qué es el cable Alu-Cobre (CCA)?

A simple vista, parece idéntico a uno de cobre puro. Sin embargo, su núcleo está compuesto en un 90% por aluminio, recubierto por apenas un 10% de cobre. Esta mezcla intenta imitar las propiedades del cobre, pero resulta en un conductor deficiente, no apto para las exigencias de una instalación eléctrica de baja tensión.

 

Los graves riesgos técnicos del Alu-Cobre:

  1. Riesgo de incendio por sobrecalentamiento: El aluminio tiene una resistencia eléctrica un 60% mayor que el cobre. Si se instala un cable CCA en un circuito diseñado para cobre, el conductor no soportará el mismo amperaje. Esto genera un sobrecalentamiento que derrite la aislación plástica, siendo una causa directa de incendios.

  2. Falsos contactos y arcos eléctricos: El aluminio se expande y contrae con el calor mucho más que el cobre. Este movimiento constante afloja las conexiones en tomacorrientes y llaves termomagnéticas. Una conexión floja genera chispas y un aumento drástico de la temperatura en las borneras.

  3. Alta fragilidad mecánica: El aluminio es sumamente quebradizo. Durante la instalación (pasaje por cañerías, curvas cerradas o al pelar el cable), los filamentos se cortan con facilidad. Esto reduce la sección útil del conductor, creando "cuellos de botella" que agravan el calentamiento oculto dentro de las paredes.

  4. Corrosión rápida: Al cortar el cable para hacer un empalme, el aluminio queda expuesto y se oxida rápidamente. Este óxido es un aislante eléctrico que arruina el contacto y aumenta el riesgo de fallas masivas en la instalación.

 

Incumplimiento normativo y legal

En Argentina, la Asociación Electrotécnica Argentina (AEA), a través de la reglamentación AEA 90364, exige categóricamente que los conductores para instalaciones fijas deben ser exclusivamente de cobre electrolítico de alta pureza.

 

Por lo tanto, el uso de Alu-Cobre está totalmente prohibido. Estos cables no cumplen con los requisitos mínimos de seguridad eléctrica y no pueden obtener la certificación IRAM (como la norma IRAM NM 247-3).

 

Utilizarlos trae severas consecuencias: en caso de siniestro (incendio o accidente eléctrico), las compañías de seguros rechazan la cobertura al detectar materiales no homologados. Además, el electricista y el propietario asumen la responsabilidad civil y penal.

 

Conclusión: Lo barato sale muy caro

El supuesto "ahorro" inicial al comprar cables CCA se traduce en un consumo eléctrico ineficiente (pérdida de energía por calor), el colapso prematuro del cableado y un riesgo de vida constante. En seguridad eléctrica no hay atajos: es fundamental exigir siempre cables de 100% cobre que cuenten con el sello IRAM y el marcado de la Secretaría de Comercio.

 

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